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Kevin Szot, el ex Citibank que se convirtió en empresario cervecero
La firma , cuyos socios son el estadounidense Kevin Szot y su esposa Karin Hevia , vende unos 120 mil litros anuales, cifra que esperan duplicar de aquí a fines de 2012.
Carolina Ubilla Bornand
La vida del californiano Kevin Szot giró en 180 grados desde el día en que decidió dejar su carrera de ejecutivo bancario y dedicarse a producir cerveza.
Hoy, junto a su esposa chilena, Karin Hevia, lidera una empresa que comenzó a funcionar en 2006 y que poco a poco se ha ido abriendo paso en las góndolas de los supermercados.
Bajo la marca Szot elabora siete variedades diferentes de cerveza, vende unos 120 mil litros al año y factura entre $150 y $170 millones. Pero todo indica que el panorama va a cambiar: "Todavía tenemos espacio para aumentar las ventas. El negocio tiene que crecer al doble o al triple. Estamos vendiendo entre 750 y 1.500 cajas al mes. Nuestra meta para fines de 2012 es duplicar eso: vender unas 25 mil cajas al año", dice, convencido.
Eso no es todo. Por estos días prepara su proyecto estrella: está trasladando su fábrica desde San Bernardo a Malloco, lugar donde abrirá un local que tendrá la capacidad para albergar a los clientes que quieran combinar una experiencia agradable con el sabor de sus bebidas.

Pero por ahora no mira más allá. Su estrategia -dice- no es apostar al volumen, sino a la calidad. De hecho, no la califica como una cervecería artesanal, pues prefiere el término boutique : "Nosotros buscamos nicho, buscamos hacer el mejor producto, buscamos margen y rentabilidad. No volumen", enfatiza.
Entre maltas y lúpulos
Antes de transformarse en empresario cervecero, Kevin Szot no sabía hacer cerveza. En su época universitaria, en California, vivió el despegue de las microcervecerías en EE.UU., pero en ese entonces, dedicar su vida a eso no era una posibilidad.
Él era ejecutivo bancario, y por las características de su trabajo debía moverse por varios países. A fines de 1988 pisó Chile por primera vez. A los seis años tuvo que regresar a EE.UU., pero no lo hizo solo. Se fue con su esposa chilena. Después vivieron en Puerto Rico, y en 2003 Kevin renunció, y se vinieron a Chile. Él llegó con una idea clara: montar su propia fábrica de cerveza.
"Cuando volvimos, en Chile aún no había nada de cerveza artesanal. Pero vi que el mercado del vino había cambiado, la gente sabía de vinos. Entonces dije éste es el momento, porque la cerveza tiene el mismo lenguaje que el vino. Y ya había gente que entendía el concepto", cuenta.
Al poco tiempo de regresar comenzó a cotizar equipos para montar su fábrica. Tuvo suerte, y encontró los equipos de una planta en venta, hizo una oferta, y la aceptaron. Pero no tenía dónde instalarse, y pasó más de un año hasta que consiguió una bodega en San Bernardo, y empezó a producir.
Partió con cuatro variedades y haciendo grandes esfuerzos. "Al principio nosotros mismos vendíamos. Con mi señora hacíamos las entregas en los supermercados y en los restaurantes. Era bien agotador", recuerda.
Actualmente, la distribución de su producto está en manos de Comercial Peumo, filial de Concha y Toro.
Los planes de la firma para este año -dice su fundador- van a seguir apuntando a la diferenciación: "ser una cerveza de más sabor, más alcohol y artesanal. Vamos a seguir con foco en las cinco cervezas que más se venden y tal vez lancemos un four pack ", cuenta Szot.
El proyecto de local abierto al público en Malloco "nos va a ayudar a poner nuestro nombre en el público", dice.
Sus hitosTomar la decisión
"Trabajaba en Citibank de Puerto Rico donde vivía con mi señora y mis hijos. Cuando tenía que volver, decidimos ir a Chile. Me fui bien del banco con la idea de montar una fábrica de cerveza".
Conocer otro mercado
"Como gringo miro mucho el mercado estadounidense. Yo era universitario cuando empezaron a surgir las microcervecerías en EE.UU. y está pasando algo parecido ahora en Chile".
Creer en su proyecto
"Tú tienes que creer en ti, pero hay que saber que todo te va a costar mucho. No se puede partir al lote, hay que saber cómo producir, dónde vender".
Kevin Szot tiene 51 años, es casado hace 20 años con Karin Hevia y comparten la propiedad de la empresa. Tienen 4 hijos, la mayor de ellos, de 19 años, ya ganó un premio en un concurso de elaboración de cerveza.
La cervecera Szot es un negocio familiar. "Una empresa de este tipo requiere la participación y el toque de mi señora. Toda la familia participa, a las ferias vamos todos, mis hijos también saben mucho del producto", cuenta.